El conjunto rojiblanco firmó una actuación discreta, sobrevivió a un penalti fallado por Mingo y aprovechó un cabezazo del delantero para sumar una victoria clave
El Zamora CF volvió a ganar, aunque sin brillo, en un encuentro espeso y de escasas ocasiones que resolvió Losada en la segunda mitad para firmar el 1-0 ante el Arenteiro. El equipo rojiblanco no ofreció una buena imagen durante muchos minutos, sufrió por momentos ante el control gallego y terminó pidiendo la hora, pero se llevó tres puntos muy valiosos en un partido de los que también cuentan para crecer.
La primera parte dejó poco fútbol y menos profundidad. El Arenteiro comenzó mandando con claridad, monopolizando la posesión y obligando al Zamora a correr detrás de la pelota, aunque sin generar demasiado peligro real. Los de casa tardaron en asentarse y apenas inquietaron con dos acciones a balón parado y un par de centros sin rematador. El conjunto gallego, por su parte, tuvo la sensación de dominio, pero tampoco encontró el camino hacia la portería de Fermín. El 0-0 al descanso reflejaba bien una mitad pobre, sin ritmo, sin intensidad y sin apenas llegadas limpias.
Tras el paso por vestuarios, el Zamora salió con algo más de energía, mordiendo más arriba y tratando de meter al Arenteiro en su campo. Ahí llegaron algunos acercamientos, un cabezazo mal dirigido de Luismi y un disparo de Markel desde la frontal, antes de que el partido encontrara su momento decisivo. En el minuto 67, Sancho puso un buen centro y Losada apareció para cabecear ajustado al palo y batir al portero visitante, firmando el 1-0 en una de las pocas acciones realmente bien construidas del equipo.
El gol no dio tranquilidad. Al contrario. El Zamora volvió a meterse demasiado atrás y permitió que el Arenteiro creciera en el tramo final. La jugada que pudo cambiarlo todo llegó tras un penalti por mano de Kike después de un paradón previo de Fermín. Mingo asumió la responsabilidad, pero estrelló el lanzamiento en el larguero. El rechace acabó en gol, aunque la acción fue invalidada porque el propio lanzador tocó dos veces el balón. Ahí respiró un Zamora que siguió sufriendo hasta el final.
Con cambios para aguantar y más oficio que fútbol en los últimos minutos, el equipo rojiblanco logró defender la ventaja hasta el pitido final. No fue un buen partido del Zamora, ni mucho menos, pero sí una victoria importante. En tardes así, cuando el juego no aparece, sacar adelante el resultado también tiene valor. Y esta vez bastó con un cabezazo de Losada y un penalti al larguero para devolverle al equipo una alegría necesaria.


